| Ha sido sobre todo una experiencia apasionante. Con el cierre oficial de la temporada 2007-2008, Uroloki ha cumplido su primer año de vida. Atrás queda un viaje de vértigo, de continuas subidas y bajadas, de rápidos acelerones, cambios de rasante y curvas de locura, desde que ahora hace doce meses un grupo de padres, con el adjetivo más que merecido de entusiastas, decidió poner en marcha esta aventura. Muchos podrán decir que parece que fue ayer, pero para aquellos que sobre sus hombros cargaron la responsabilidad de poner en marcha este proyecto, las preocupaciones y el trabajo acumulado les han hecho contar, uno detrás de otro, los 365 días que tiene un año.
Detrás de este proyecto con tintes de aventura, se escondía sobre todo una declaración de amor por el hockey línea, después de que nuestros propios hijos nos contagiaran el virus por este deporte, que debe tener una vacuna para su tratamiento, pero nos gusta la enfermedad. Dar respuesta a esos niños fue inicialmente el motivo de crear Uroloki.
Pero más allá de cuestiones familiares, también en su creación existió una apuesta por este deporte, por añadir un club más a la competición y hacer más grande la parrilla de salida. Cuanto más clubs, más niños, y más mimbres para lograr sacar del anonimato al hockey línea que muchas veces parece vivir avergonzado de ser el hermano pequeño de los deportes sobre patines, y vivir el sueño de que, dentro de unos años, exista una liga lo suficientemente competitiva para sobrevivir a los vaivenes actuales de su número de licencias.
No es fácil captar niñas y niños para un deporte todavía semidesconocido para muchas páginas de los diarios y cuyo hermano mayor y la casa que los cobija no le dejan crecer para que no les sobrepase en altura y peso. Pero la apuesta por el hockey línea, como nos han mostrado otros clubs con más años de trayectoria detrás, pasa por involucrar al mayor número de niños cuya afición vaya alimentando la supervivencia de este deporte.
Así pues, sin vacunar y arrastrados por el deseo de aportar nuestro granito de arena a la promoción de este deporte, hace un año Uroloki abandonó la sala de partos y empezó a abrir los ojos. Como todo recién nacido, sus primeros pasos fueron dificultosos, llenos de caídas, golpes y más de un lloro, pero esto no asustó a este equipo que tuvo el coraje de inscribir en su primer año de vida a tres equipos en las categorías benjamín, alevín e infantil de la federación catalana.
Un año después miramos atrás con satisfacción, pero sobre todo miramos hacia adelante con orgullo, porque aquel recién nacido ya ha superado sus primeros miedos y lejos de retroceder prosigue su crecimiento. Ya no serán tres, sino cuatro el número de equipos inscritos la temporada que viene. A los benjamines, alevines e infantiles se unirán los juveniles, también testigos del espíritu Uroloki.
Sirva esta reflexión final para agradecer la ayuda a todos los clubs que nos han dado una mano, prestado un consejo y escuchado nuestras necesidades. A todos los miembros de la familia del hockey línea que entendieron este proyecto y que con el paso de las semanas nos conocieron y apoyaron. Pero sobre todo para mostrarnos orgullosos de nuestros jugadores que, lejos de buscar la comodidad de otros hogares, apostaron por este recién nacido y que, a las derrotas y partidos maratonianos de hockey sin un banquillo detrás que les diera aire, han respondido con ilusión, madurez y una calmada seguridad de que el tiempo juega a su favor, fortalecidos además por un protagonismo que en otros clubs se hubiera diluido. Ellos sí, un año después, son mucho más grandes.
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